Plataformas de operación
El sistema que lleva tu proceso central de punta a punta: órdenes, etapas, responsables, evidencia y tiempos. Es lo que sustituye al Excel maestro que todos temen romper.
Software a medida
Plataformas, portales, tableros y CRM construidos sobre cómo trabaja tu empresa de verdad —incluidas las excepciones que ningún sistema de caja contempla— e integrados con lo que ya usas. Desde León, Guanajuato, para empresas de todo México.
El correo va con las preguntas ya escritas · sin formularios · sin llamada de ventas
Cuándo conviene/ 01
Empecemos por lo incómodo: si existe un sistema de mercado que cubre el 90% de lo que necesitas, cómpralo. Va a salir más barato que cualquier cosa que te construyamos, y te lo vamos a decir en la primera conversación aunque nos deje sin proyecto.
El software a la medida se justifica cuando el proceso que te hace distinto es justamente el que ningún sistema estándar contempla; cuando lo que te vende el mercado te obligaría a cambiar tu operación para caber en él; o cuando ya tienes cinco herramientas que no se hablan y el pegamento son personas copiando datos.
Señales de que tu operación ya lo pide
| Comprar un sistema | Construir a la medida | |
|---|---|---|
| Arranque | Días. Ya existe. | Semanas. Se diseña alrededor de tu proceso. |
| Costo inicial | Bajo o nulo. | Es la inversión; se recupera en operación, no en licencias. |
| Costo a tres años | Sube con cada usuario y cada módulo. | Estable: no se paga por asiento. |
| Tu proceso raro | Te adaptas tú, o vive en un Excel paralelo. | Es justo lo que se construye. |
| Integraciones | Las que el proveedor decidió ofrecer. | Las que tu operación necesita. |
| Cuándo gana | Si cubre el 90% de lo que haces. | Si eso que no cubre es lo que te hace competitivo. |
Qué construimos/ 02
El sistema que lleva tu proceso central de punta a punta: órdenes, etapas, responsables, evidencia y tiempos. Es lo que sustituye al Excel maestro que todos temen romper.
Que consulten su estatus, su historial, sus documentos o sus pedidos sin escribirle a nadie. Baja el teléfono de tu equipo y sube la percepción de orden.
Las cifras de la operación en una pantalla que se actualiza sola, no en un reporte que alguien arma el día 5. Con las alertas puestas donde duele.
Un CRM que sigue tu proceso comercial real —el de cotizaciones repetidas, visitas y seguimientos largos— en vez de obligarte a usar el embudo de otra industria.
Que tu sistema hable con tu facturación, tu banco, tu calendario, tu tienda o la API de tu cliente corporativo. Casi siempre es la mitad del valor del proyecto.
Lo que hoy hace alguien a mano cada vez: generar el CFDI cuando entra el pago, mandar el recordatorio, armar el reporte, sincronizar dos catálogos.
Un tablero de operación
Esta semana
Una automatización corriendo
Flujo trabajando
Pago confirmado
webhook de Stripe
Datos fiscales
RFC del cliente en el CRM
CFDI generado
PDF + XML
Enviado al cliente
y guardado en Drive
Cómo trabajamos/ 03
Cinco fases, cada una con un entregable que puedes revisar. Nada de desaparecer tres meses y volver con una sorpresa.
01
Vamos a ver cómo trabajan hoy: quién hace qué, dónde se traba y qué papel o archivo pasa de mano en mano. Sale un documento con el alcance, lo que queda fuera y los riesgos.
1 a 2 semanas
02
Alcance, entregables, calendario y precio por escrito antes de empezar. Si el proyecto es grande, se parte en fases con valor propio: no te pedimos apostar todo de una vez.
días
03
Cada dos semanas ves algo funcionando con tus datos, no una presentación. Es la única manera honesta de que los cambios de opinión salgan baratos.
según alcance
04
Migración de lo que ya existe, capacitación a quien lo va a usar y acompañamiento las primeras semanas, que es cuando aparecen los casos raros de verdad.
1 a 3 semanas
05
El software que se queda quieto envejece. Un esquema de mejoras mensuales, con horas acordadas, para que el sistema siga siguiendo a la operación.
continuo
Por dentro/ 04
Un ejemplo del tipo de proyecto que hacemos, contado como pasa de verdad. Una planta metalmecánica lleva sus órdenes de producción en papel: la orden viaja con la pieza, cada etapa firma, y al final alguien captura todo en una hoja de cálculo para poder facturar. Cuando un cliente pregunta en qué va su pedido, hay que ir a buscar el papel al piso.
El descubrimiento casi nunca termina donde empezó. Aquí la pregunta inicial era «queremos digitalizar las órdenes», y lo que apretaba de verdad era otra cosa: nadie sabía cuánto tardaba cada etapa, así que las fechas que se prometían a los clientes eran una corazonada. El sistema que se construye entonces no es un formulario bonito: es la orden viviendo en una pantalla por etapa, con el tiempo que tardó cada una, el retrabajo registrado y un tablero donde dirección ve dónde se atora la planta esta semana.
La primera entrega no cubre las siete etapas: cubre las dos que más duelen, con gente real usándola en el piso. Lo que se aprende ahí —que el operador trae guantes y no puede teclear, que el turno de noche no tiene wifi en esa nave— es lo que ningún documento de requerimientos hubiera dicho.
Con qué/ 05
Construimos con herramientas estándar y ampliamente usadas —React y Next.js del lado de la pantalla, Python y PostgreSQL del lado del servidor, todo en contenedores— y esa decisión es tan comercial como técnica.
Significa que no dependes de un lenguaje raro que solo nosotros escribimos, que puedes contratar a quien lo continúe, que no hay licencias por usuario escondidas, y que el sistema puede correr en tu propia nube si tu política lo exige. El software a la medida no debería ser una jaula más cómoda.
Qué recibes/ 06
Cómo está armado, dónde vive cada cosa y cómo se levanta de cero. Escrita para el que llegue después, seamos nosotros o no.
No un manual en PDF: sesiones con la gente que lo va a operar, con sus casos, antes de soltarlo.
Servidores, dominios, servicios de terceros. Todo dado de alta con tus cuentas desde el primer día.
Los errores de lo que construimos se corrigen sin cobrar. Lo que cuesta son las cosas nuevas, y se cotizan aparte.
Precio/ 07
No publicamos una tarifa porque sería inventada: un portal de consulta y una plataforma que lleva la producción de una planta no se parecen en nada. Lo que sí podemos prometer es la forma: después del descubrimiento recibes una propuesta escrita con alcance y precio cerrado, no una tarifa por hora que crece sola.
Los proyectos grandes se parten en fases con valor propio: la primera tiene que servirte aunque decidas no seguir. Y lo que cambie a medio camino se cotiza aparte y lo autorizas tú, por escrito, antes de que nadie lo construya.
Preguntas frecuentes
Depende del alcance, pero la referencia útil es esta: en las primeras semanas deberías estar viendo el flujo principal funcionando con tus datos. Si un proveedor te dice que verás algo hasta el mes seis, no es que el proyecto sea grande: es que lo va a construir a ciegas.
Se cotiza por alcance, no por hora ni por «licencia por usuario». Después del descubrimiento te entregamos una propuesta con alcance y precio cerrado: lo que se construye, lo que no, en cuánto tiempo y cuánto cuesta. Si algo cambia a medio camino, se cotiza aparte y lo autorizas tú.
Los proyectos grandes se parten en fases con valor propio, para que la primera ya te sirva aunque decidas parar ahí.
Casi siempre sí, y es de las primeras cosas que revisamos en el descubrimiento, porque determina el costo. Si tu sistema tiene API, es directo. Si no la tiene, hay caminos —base de datos, archivos, automatización— y te decimos cuál aplica y qué tan frágil es cada uno, antes de cotizar y no después.
Se define por escrito antes de empezar, en la propuesta, junto con dónde viven los datos y qué pasa si un día trabajas con alguien más. Es una conversación de cinco minutos que evita un problema de años; desconfía de quien la esquive.
Nosotros, con un esquema mensual de horas acordadas, o tu propio equipo si lo prefieres: entregamos el sistema documentado y sin tecnologías exóticas, justamente para que eso sea posible. Lo que no hacemos es dejarte un sistema que solo nosotros podamos tocar.
Es lo que recomendamos. Se elige el proceso que más duele, se resuelve completo, y con eso en operación se decide lo siguiente. Es más barato equivocarse en la fase uno que en un proyecto de un año.
Sí, y suele salir mejor así: ellos conocen la operación y los accesos, nosotros ponemos las manos y el método. También podemos dejarles el proyecto documentado para que lo continúen.
No. Estamos en León, Guanajuato, y trabajamos con empresas de todo el país; el descubrimiento se puede hacer presencial o remoto según el proyecto. Para operaciones de planta solemos ir al menos una vez: hay cosas que no se ven por videollamada.
Start a project
Y el agente sigue contestando.
Puedes empezar tú solo con 14 días gratis, o escribirnos y en la misma conversación te decimos qué se puede automatizar, qué no, y cuánto costaría.